
En el amanecer del Siglo XXI despuntaba en la Universidad de Chile un jugador bastante hábil y polifacético que prometía ser el refresco necesario para un plantel que se iba haciendo viejo y que, pese a los triunfos, clamaba por una renovación.
Nelson San Martín hacía sus primeras armas en el profesionalismo, en el plantel que se coronaría bicampeón del torneo nacional y que, ante las exigencias internacionales, la rotación del plantel le abría las puertas para sumar minutos en primera.
Pese a sumar algunos partidos, nuestra estrella pasó a Temuco, a prestamo, cumpliendo una buena actuación, lo que le permitió volver, al año siguiente al equipo universitario, el cual vivía una realidad completamente distinta, en un plantel que empujaba por entrar a los playoffs, las cosas no salieron como esperaba, y terminó dando un paso al costado que le auguraba un negro futuro.
Luego de dejar la U, producto de la poda que se vivió a fines del 2003, San Felipe y Curicó fueron sus estaciones. Parecía que se perdería en el ostracismo futbolero, cuando recibió una llamada, del Kedah de Malasia lo querían para que formara parte de su plantel que buscaba ganarlo todo.
No lo pensó dos veces y tomó sus maletas rumbo a Asia, donde integró uno de los mejores planteles de la historia del fútbol malayo. Junto a cracks(?) de la altura del oriudo de San Vicente y las Granadinas Marlon Alex James, Ahmad Fauzi Saari y Mohd Khyril Muhymeen Zambri, ganaron dos veces el triplete del fútbol de ese país, junto a alcanzar cuartos de final en la prestigiosa AFC Cup, mostrando un vistoso juego y arrollando a sus rivales.
San Martín había encontrado su lugar en el mundo, era querido por la hinchada, la prensa y sus compañeros de equipo, era un verdadero ídolo, tanto así que el sultán lo premió con la Ahli Cemerlang Semangat Jerai (ASK), medalla otorgada a grandes personalidades de la vida Malaya. Todo marchaba color de rosa, pero no contaba con la maléfica(?) Federación de Fútbol, que, ante la preponderancia de jugadores extranjeros que existía en su liga, ordenó liberar a todos los extranjeros de sus equipos, por lo que tuvo que armar sus maletas y volver...
... Pero el destino le tenía preparada otra cosa, y recibió un llamado del Bangkok Glass FC de Tailandia. El espíritu aventurero de nuestro héroe pudo más y se unió a este equipo que ahora lucha por ganar la Premier League Tailandesa y superar sus 2 vicecampeonatos consecutivos en la Khǒr Royal Cup (que vendría a ser la Copa Chile Tai).
Ahora, en el equipo del Conejo busca seguir construyendo su leyenda en el fútbol asiático, soñando con que alguna vez Bielsa lo vea a la distancia y lo considere para alguna convocatoria, ya que soñar no cuesta nada, tal cual él no soñó con alcanzar la gloria, la fama y el éxito tan lejos de su tierra, al otro lado del mundo.
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